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LAS MUJERES EN AMÉRICA LATINA

Con vestidos indígenas de colores llamativos, las cholitas luchadoras provenientes de Bolivia, compiten, con mucha valentía, contra su oponente dentro del ring. Aunque no todas las mujeres compiten en el ring, las mujeres latinoamericanas son de alguna manera luchadoras. Son empresarias, madres, estudiantes, congresistas, senadoras o ministras. Por ejemplo, Silvia Lazarte, fue quien redactó la constitución de Bolivia. A través de los 30 años de experiencia trabajando por las mujeres de más bajos recursos en América Latina, traemos esta exhibición en honor a la fortaleza y resiliencia de las mujeres para enfrentar los obstáculos, retos y barreras existentes.

Con vestidos indígenas de colores llamativos, las cholitas luchadoras, compite contra su oponente dentro del ring.

Carmen Velasco, fundadora de Pro Mujerinaugurando una de las primeras oficinas de Pro Mujer en Bolivia.  

La América Latina
donde Pro Mujer nació

Cuando Pro Mujer fue fundada hace 30 años, las mujeres en América Latina ya habían logrado muchos avances. Ya estaban involucradas en la política, obtenían niveles más altos de educación y tenían un mejor acceso a atención médica. Lograron independencia económica y se convirtieron en emprendedoras apoyándose entre sí.

Crearon espacios seguros con nuevas formas de empleos para las mujeres. En algunos casos, lograron garantizar nuevos derechos como el derecho al matrimonio del mismo sexo.

A pesar de estos logros, las mujeres continúan enfrentándose a la cultura del machismo y las desigualdades sistémicas. Las mujeres acuden a Pro Mujer por medio de amigas, familiares y vecinos. Generalmente lo hacen porque se encuentran en situaciones económicas o de salud difíciles, o están pasando por una situación de violencia doméstica. Por encima de todo, las 2 millones de mujeres que han llegado a Pro Mujer han demostrado un deseo de mejorar sus vidas y trabajar por sus familias.

Carmen Velasco y Lynne Patterson

En 1990, Carmen Velasco y Lynne Patterson se unieron para crear un espacio seguro y amigable para las mujeres del Altiplano en Bolivia permitiéndoles crear una comunidad de apoyo y motivación. Gracias a una pequeña donación por parte de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés) y el apoyo del gobierno boliviano, pudieron ofrecer apoyo micro financiero, salud y desarrollo profesional a sus clientas quienes se convertirían más tarde en las primeras beneficiarias de Pro Mujer.

Los bancos de microfinanzas no eran muy comunes y los economistas dudaban de sus funciones. Poseían un gran riesgo ya que eran diseñados para ayudar a las mujeres de más bajos recursos. Sin embargo, Pro Mujer encontró una manera de mitigar ese riesgo por medio de la creación de asociaciones comunales y garantía apoyada por el mismo grupo. Las mujeres formaban un grupo entre sí para poder recibir los créditos. Si una mujer no podía pagar la deuda, su grupo le servía como apoyo y fiador para pagar la deuda.

Hoy en día, Pro Mujer se ha convertido en la organización más grande de América Latina, con presencia en seis países y una oferta de servicios financieros, de salud y educación.

Lynne Patterson bailando con una Cholitamujer indígena de Bolivia.

LA PRIMERA EXPANSIÓN

Gloria Ruíz se considera en Pro Mujer un “dinosaurio”. Empezó en la organización en julio de 1996 desde su experiencia como ingeniera agrónoma para ayudar a las mujeres a aumentar sus habilidades. También trabajó para convertir a Pro Mujer en una organización más holística.

En ese entonces, la atención médica en Nicaragua estaba muy saturada. Las filas para acceder a los servicios siempre eran largas, no se podía confiar en los exámenes de laboratorio debido a la falta de capacidad e inestabilidad del sistema de salud lo que creaba confusión en los resultados. Era clara la necesidad de mejorar los servicios. Pro Mujer empezó a trabajar con doctores y enfermeras. Gracias al apoyo de USAID, Pro Mujer logró abrir sus propias clínicas permitiendo a más mujeres a acceder sus servicios. Al expandir los servicios de salud, Pro Mujer tuvo la oportunidad de motivar y educar a más beneficiarias promoviendo el cuidado preventivo, una pieza fundamental para el bienestar de todas las personas.

30 AÑOS LUCHANDO
POR EL PROGRESO

El Aumento del Apoyo Público

En los 90, los gobiernos aumentaron ampliamente sus gastos en el bienestar social, programas de desarrollo y el salario mínimo beneficiando a las mujeres y madres. Se expandió el acceso a recursos por parte del Estado por medio de transferencias y servicios, lo cual ayudó a que más mujeres se independizaran de sus esposos y obtuvieran su propio salario. En muchos países, la licencia de maternidad fue expandida y se desarrollaron otras fuentes para el cuidado de las y los hijos permitiendo a las mujeres a estar más activas en el trabajo.

Victorias Sociales Importantes

En el 2010, Argentina fue el primer país en legalizar el matrimonio del mismo sexo, cinco años antes de que los Estados Unidos tomara la misma acción. A partir de eso, Argentina pasó una de las leyes más progresistas, la ley de identidad de género, lo cual fue un ejemplo para muchos países creando una revolución para la comunidad LGBTQ+ en América Latina.

En el 2019, Pro Mujer desembolso $332 millones de dólares en créditos
para
 ayudar a mujeres de bajos recursos a crecer sus negocios.  
Cerrar la brecha de género y asegurar que las mujeres participaran en la economía de manera idéntica a los hombres agregaría $ 28 billones al PIB mundial para 2025.
La igualdad de género conduce a la reducción de la pobreza. De 2000 a 2010, el aumento de las tasas de participación laboral de las mujeres en América Latina disminuyó la pobreza extrema en un 30%.  
La misión de Pro Mujer es proporcionar las herramientas necesarias para que las mujeres de más bajos recursos prosperen, emprendan, sigan invirtiendo en sus familias y comunidades.

MARIAH ACOSTA

“Pro Mujer influyó en que yo me pueda incluir más en la sociedad para que otras personas confíen en mí y no me vean como alguien diferente. Pro Mujer me ayudó en el proceso de cambiar mi identidad de género”. Mariah Araceli Acosta.

La primera vez que Mariah Araceli Acosta, una mujer de San Miguel de Tucumán en Argentina, escuchó hablar de Pro Mujer fue en el 2009 cuando su familia se encontraba en una situación económica muy difícil. Su padre había perdido su pensión la cual era su única entrada económica.Y su madre estaba a punto de perder su negocio. Mariah tuvo la oportunidad de obtener un crédito con Pro Mujer y pudo comprar mercancía para la tienda de su mamá; poco a poco empezaron a tener más clientes. Con las ganancias, Mariah decidió abrir su propio negocio, una tienda de comida. Tuvo éxito y pudo construir su propia casa y comprar refrigeradores más modernos y un horno para su negocio. Como mujer transgénero, Mariah ha sido inspiración para muchos en su comunidad. Cuando el proyecto de ley de identidad de género pasó en Argentina, Mariah decidió cambiar su género en su documento de identificación a mujer. Pro Mujer le dio apoyo para hacer los trámites para que su género quedara oficialmente como mujer, lo cual hizo que Mariah se sintiera aceptada por la sociedad.